Pelicula simplona de pretensiones justas, engrosa el repertorio de ñoñerias taquilleras con algún que otro aliciente para pasar una tarde sin sobresaltos.
Rico, poderoso, rodeado de bellas mujeres y conduciendo un deslumbrante Ferrari, Jack Campbell es el rey de Wall Street. Para conseguirlo, en un punto concreto de su vida tuvo que elegir entre su amor del instituto y su éxito profesional. ¿Qué habría sucedido de haber hecho otra elección?
Pues bien, aprovechando el comodín de la magía y lo fantástico, por veteasaber que motivo, un día Mr. Campbell despierta en lo que habría sido su vida de haber prolongado el romance. Ello nos llevará a un repertorio de situaciones previsibles, donde la divina providencia obrará el milagro de la transformación consiguiendo que nuestro estimado protagonista acabe participando del edulcoramiento generalizado en la atmosfera de su nueva familia. Si bien la ausencia de elementos sorpresivos de excesivo interés podría erigirse en argumento contundente para convertir esta película en un bodrio mayúsulo, la interpretación del siempre grande Nicolas Cage que aporta algo de credibilidad al asunto, y de la señorita Leoni que embelesa a este con naturalidad, hacen que esta no sea sino una cinta normalita que apoyándose en lo cuidado de la producción consiga no caer demasiado bajo.