Fandigital y Comicdigital emplean cookies para determinadas funcionalidades. Si continúa navegando asume la aceptación de las mismas.
Apocalypto - critica de cine
Buscar en
Estás en CINE >> CRITICA >>
Apocalypto

'La verdadera creatividad empieza donde termina el lenguaje' (Arthur Koestler)

Un artículo de Diego Salgado || 19 / 1 / 2007

Con todos sus defectos, una película tocada con la gracia que no poseen el 90% de las películas, sean comerciales o de autor: la de la pasión, el convencimiento en el qué se cuenta y en el cómo se cuenta

La carrera de Mel Gibson está marcada por lo físico. No es un signo de superficialidad o de indigencia intelectual. Muy al contrario, revela una percepción profunda por parte del actor y director de la violencia que subyace en el eterno enfrentamiento entre una colectividad que institucionaliza premios y castigos, censura a través del lenguaje, demoniza lo individual en nombre de la integración, y el hombre con una ética y unos pensamientos propios, que sólo podrá trascender una condición moldeada por los otros a través de una lucha sin cuartel, a vida o muerte, que se saldará con un testimonio trágico de sacrificio y liberación.

Desde Tim (Michael Pate, 1979), en la que interpretaba a un manipulable retrasado mental, a Gallipolli (Peter Weir, 1981), donde todo dependía de que su personaje corriese más rápido que el viento para salvar a su regimiento, pasando por las brutales Mad Max I y II (George Miller, 1979-81), el desquiciado y patético Martin Riggs que encarnó en la saga Arma Letal (Richard Donner, 1987-98), y hasta su Hamlet (Franco Zeffirelli, 1990), Gibson fue prefigurando frente a la cámara unas inquietudes que adoptaron un cariz más definido cuando ocupó la silla de realizador: El Hombre Sin Rostro (1993) retrataba a un monstruo no tanto físico sino moral en comparación con una normalidad aborrecible; Braveheart (1995) era una loa contra la negociación, del tipo que sea, tan burda como efectiva; y La Pasión de Cristo (2004) escenificaba, por encima de cualquier otra consideración, el destino de un hombre con convicciones en un universo carente de ellas.

Apocalypto supone un paso más en ese discurso visceral. El escenario vuelve a ser un pasado lejano, en esta ocasión la América precolombina, en el que cobran mucha más importancia los actos de los personajes –interpretados por un reparto con poca o ninguna experiencia previa- que lo que dicen –expresado además, como en La Pasión de Cristo, en una lengua coetánea a la acción y subtitulada-. Gibson pretende sumergirnos en un universo ajeno por completo al nuestro: un universo en el que las fábulas son profecías y los sueños revelaciones; un universo en el que el poder se transmite de padres a hijos a través de puñales que han arrebatado muchas vidas, y en el que una mirada entre dos amantes basta para saber que todo irá bien. Pero no con la intención de que contemplemos ese universo cual turistas en un parque temático, sino con la de hacernos reflexionar, mientras seguimos en vilo las aventuras de un hombre que hará lo posible y lo imposible por recuperar a su familia, sobre si son conciliables los intereses personales con los generales, sobre qué valores son esenciales para edificar una sociedad perdurable, y si esos valores son visibles hoy por alguna parte.

Si las conclusiones de Gibson, desoladoras, pueden incitar a la polémica, su estilo tampoco dejará a nadie indiferente. Apocalypto es una película ambiciosa, larga, irregular. La sangre corre a borbotones por sus imágenes urgentes y poco sofisticadas. Fragmentos tan excepcionales como el del primer contacto de los presos con la civilización maya se contraponen a otros, como el del clímax con nacimiento incluido, que rozan el ridículo. Estos aspectos, como el maniqueísmo de buenos y malos o la insistencia en la pura acción, resultan en todo caso plenamente coherentes con las concepciones cinematográficas y el resto de la filmografía de Gibson y obligan, gusten o no sus películas, a considerarlo desde ya un auteur como la copa de un pino, con unas señas de identidad y unos modos tan personales y reconocibles como los de un Jacques Rivette o un Hou Hsiao-Hsien.

Claro que, a diferencia de los citados y de tantos otros, Gibson aún cree en lo que cuenta, y eso marca toda la diferencia. A su favor.

FICHA TÉCNICA DE APOCALYPTO

Título original: Apocalypto

Fecha de estreno: 19-01-2007

Web oficial: www.apocalypto.aurum.es |

Año: 2006 Duración: 139 min

Director: Mel Gibson

Guión: Mel Gibson, Farhad Safinia
Intérpretes: Rudy Youngblood, Dalia Hernandez, Jonathan Brewer, Raoul Trujillo, Gerardo Taracena, Rodolfo Palacios

Lo mejor:  

-La película se sigue sin pestañear durante la mayor parte de su extenso metraje.
-Las ambiciones de Gibson.
-La sangre y las vísceras.

Lo peor:

-El espectador llega a los últimos minutos del film tan agotado o más que el protagonista.
-A Gibson le falta talento como autor para expresar todo lo que plantea.

Puntuación:

6

En la incorrección política, ideológica, formal, reside nuestra última esperanza.



ARTICULOS DE APOCALYPTO

Ver pases de Apocalypto en ciudad...

Buscar APOCALYPTO en

Buscar APOCALYPTO en NEWS

Buscar APOCALYPTO en









© Revista Fandigital.es 2000-2018
Revista iPad / | Contactar