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En el punto de mira - critica de cine
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En el punto de mira

México is not Spain

Un artículo de JBA || 04 / 3 / 2008

Quienes crean que una trama en que cosen a tiros al mismísimo presidente de los EEUU tiene algo de novedoso, es que no conocen 24, la trepidante serie en que a lo largo de sus seis temporadas, a tiempo real, un equipo de concienzudos guionistas se dedican a torturar al bueno de Jack Bauer (Kiefer Sutherland).
Quienes crean que En el punto de mira es una película interesante por sus ambiciones sorpresivas, por sus tres o cuatro intentos torpes de ganarse la atención del espectador, es que (reiteración intencionada) no conocen 24, una muestra de cómo las series televisivas modernas a base de coordinación de guionistas y rizado de rizo, saben encontrar siempre un motivo –en ocasiones delirante– para mantener vivo al guión.

No obstante, la comparación con 24 sólo puede hacerse con intenciones perversas. Porque por más que Pete Travis como director logre imprimir ritmo en algunos momentos y en el tramo final se permita algunos enfoques habilidosos, no capta en ningún momento el pulso de lo que la historia pretende, y ni mucho menos puede arreglar un guión como el del debutante Barry Levy, plagado de demasiados tópicos como para hacerse interesante ni cuando tira de sus mejores recursos con ambición de espectáculo.

Con todo, los primeros minutos y su apertura inicial desafían los malos augurios. La idea de asistir al magnicidio repetidas veces y desde diferentes puntos de vista para, una vez teniéndolos todos, tirar adelante, se sostiene al inicio del relato con la primera puesta en escena. Ahí un Dennis Quaid impecable y con oficio logra cargar con la dignidad de esa acometida acompañado de Matthew Fox (Perdidos) y todo parece relativamente bien encaminado, cumpliéndose con lo que se espera de la propuesta en cuanto a reflejar el caos del atentado.

Sin embargo la cosa se viene abajo sin que nadie pueda repararlo, se desmorona estrepitosa e irremisiblemente, se hace añicos cuando entra en escena... nuestro Eduardo Noriega. Embajador de las cualidades del cine español, su aportación viene con la de sus señas de identidad encaminada a inyectar una pasión culebronera donde todo resulta chirriante por exagerado y por desubicado.

Y es que una vez más la misma apatía que llevó a John Woo a quemar santos en la Sevilla de Mission: Impossible 2 en vergonzosa mezcla de tradiciones, ha hecho que al equipo de En El Punto de Mira se les vaya la geografía y confundan España con México con terca naturalidad. Cómo culparles, si al fin y al cabo hablamos la misma lengua, si con las dimensiones de su país la visita a México a por tequilas ya se intuye un turismo exótico, y si Eduardo Noriega acepta tan lindamente que Salamanca pase milagrosamente a situarse al otro lado del mundo y hasta él entona nuevo acento.
"Uateee, aquí hay tomateee”, parece decir con la mirada mientras acribillan al presidentísimo. A su atuendo le falta un sombrero chicano y, quizás, unas botas.
En último extremo podían haber resultado útiles, enmendando el despropósito, los doblajes, pero estos prefieren ser leales al error y profundizar por tanto en la exaltación de los acentos.

Tras ese duro golpe propinado con la irrupción de Noriega (posiblemente sin intención), un largo tramo se arrastra contagiando con su veneno a todo lo que por allí se menea. Forest Whitaker aparece inmediatamente después cursi, pasteloncio y fascinado con cualquier adoquín salmantino, exaltado en su amistad a los niños, oliendo flores y el poso de la primavera, aportando en definitiva el lado sensible de afroamericano del mundo. Sigue la degradación con la presentación de los malos malísimos que lo son porque así nacieron y porque su fundamentalismo no siempre ha de necesitar explicaciones, mucho menos cuando uno se encuentra perezoso para buscarlas. Ayudan a dibujar un panorama en que se agradece que en el tramo final de acción, libres ya del efecto Noriega, persecuciones y tiroteos recuperen algo de ritmo por la vía más funcional.

A pesar de todo lo dicho, En El punto de mira logra ser un buen y útil reflejo de los problemas de orientación de esa parte estadounidense poco interesada en la realidad que les rodea: un mundo exterior confuso y entremezclado, unos enemigos a los que guía el mismisimo diablo, héroes dispuestos a dar la vida por su bandera, y topos que traicionaron su confianza por motivos imprecisos para aliarse con ese mal rotundo que les acecha. Y quizá por eso tenga una aportación cultural. Con todo, mejor volver a 24.

FICHA TÉCNICA DE EN EL PUNTO DE MIRA

Título original: Vantage Point

Fecha de estreno: 04-03-2008

Año: 2007 Duración: 90 min

Director: Pete Travis

Guión: Barry L. Levy
Intérpretes: Dennis Quaid, Matthew Fox, Forest Whitaker, Sigourney Weaver

Lo mejor:  

-Dennis Quaid.

Lo peor:

-La aportación de la trama de Noriega.

Puntuación:

3,5

Vano intento por emular alguna de las emociones de 24 como serie de éxito.



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