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The Lovely Bones

Desde mi cielo

Un artículo de Diego Salgado || 22 / 1 / 2010
Etiquetas: The Lovely Bones / Proyectos /

The Lovely Bones debe su título al de la novela escrita por Alice Sebold en que se basa (editada en España como Desde mi cielo). Libro y película hacen referencia a “los queridos huesos” que crecen en ausencia de Susie, la joven protagonista, violada y asesinada en su adolescencia; a “las magníficas relaciones” surgidas tras su desaparición. La nueva realización de Peter Jackson, como el texto de Sebold, aspira a retratar cómo superan constructivamente los padres y los dos hermanos de Susie un hecho tan terrible, cómo aprenden a construir nuevas estructuras afectivas a partir de la tragedia.

Lo singular es que The Lovely Bones está contada desde el punto de vista de la fallecida. Atrapada en un cielo muy peculiar, Susie escruta la evolución emocional de sus seres queridos y también las andanzas de su asesino, debatiendo consigo misma si es mejor permanecer al margen de la existencia para que los suyos puedan pasar página, o si debe manifestarse para evitar que el criminal vuelva a matar. Es natural que Peter Jackson, cuya filmografía manifiesta una violenta tensión creativa entre lo real y lo fantástico, se hiciese en cuanto lo leyó con los derechos de Desde mi cielo, un relato que abarca los dos ámbitos: “es una historia maravillosamente poderosa y emocional; como las mejores fantasías, está firmemente anclada en lo real”. No costaría mucho ligar simultáneamente The Lovely Bones a dos realizaciones complementarias de su firmante: Criaturas Celestiales (1994) y Agárrame esos fantasmas (1996).

Sin embargo, la excepcionalidad de Desde mi cielo hizo que, antes de llegar a las manos de Jackson, pasase por las de Luc Besson y Steven Spielberg, sin que ninguno de ellos se atreviese a concretar la producción de la versión cinematográfica. Jackson, junto a su esposa Fran Walsh y su colaboradora habitual Philippa Boyens, se arriesgó a escribir un guión y a desarrollar el proyecto de manera independiente, y después lo ofreció a diversos estudios para que lo co-financiasen y lo distribuyesen, siempre que se respetase su libertad creativa.

El director neozelandés logró cerrar un acuerdo con las compañías DreamWorks y Paramount Pictures por un presupuesto cifrado inicialmente en 70 millones de dólares (al final han resultado ser 100), y pasó a concentrarse en los aspectos creativos. Su obsesión ha sido “hacer justicia a un tema que pocos films han abordado, la pérdida de un ser querido”, conservando el tono que singulariza la obra de Sebold, “curiosamente optimista” pese a lo tratado. Y es posible que lo haya logrado: tras ver The Lovely Bones, los responsables de la distribución y promoción del film retrasaron su estreno, previsto para el 13 de marzo de 2008, hasta el 11 de diciembre de 2009, con el fin de que tuviera las máximas posibilidades de cara a los Oscar.

Pero para Jackson, a quien la trilogía de El Señor de los Anillos ya le ha procurado tres estatuillas doradas, lo más apasionante del proceso ha sido el esfuerzo por transmitir al público su propia respuesta emocional a la lectura del libro: “adaptar una obra ajena, como ya hice con la obra de Tolkien y con King Kong, es un proceso dinámico que surge de su disfrute. Quiero que el espectador comparta mi visión del libro de Alice”. Una visión poco convencional en lo relativo a ese cielo desde el que Susie nos cuenta lo que va sucediendo: “no se trata de ofrecer un producto a lo Hollywood, que pretenda brindar una idea de lo que pasa después de la muerte. Lo que a Fran, Philippa y a mí nos ha interesado, por el contrario, es el cómo se vería nuestra realidad desde ese lugar. Porque lo único que realmente puede aportar un artista es otra mirada, una mirada diferente, sobre nuestro propio mundo. Y lo que le pasa a la pobre Susie es un estado inicial ideal para proponer esa mirada insólita”.


UN CIELO Y UNA TIERRA PLAGADOS DE ESTRELLAS

Trabajar con Peter Jackson, uno de los nombres más poderosos del cine actual, debería ser el sueño de cualquier actor. Sin embargo, el principal papel masculino de The Lovely Bones, Jack Salmon (padre de la asesinada Susie), no fue en principio para el actor que lo ha interpretado, Mark Wahlberg (Max Payne), sino para Ryan Gosling (Lars y una chica de verdad). Gosling abandonó la producción dos días antes de que comenzase el rodaje entre fuertes rumores acerca de sus excentricidades como actor “del método”, maniático y perfeccionista, y un excesivo sobrepeso; el actor los desmintió achacando su marcha a “que no hubo manera de que Peter [Jackson] y yo hiciésemos convincente que encarnase a un personaje diez años mayor que yo”.

Fue el único incidente en lo referido al casting del film, que conforman un nutrido grupo de actores y a la vez estrellas del firmamento cinematográfico actual. Wahlberg es secundado por Rachel Weisz (Ágora), en la piel de Abigail, esposa de Jack y madre de Susie; Susan Sarandon (Pena de muerte) es Lynn, la abuela de la niña; Stanley Tucci (Julie & Julia), su asesino; y Michael Imperioli (Chris Moltisanti en la serie Los Soprano), el detective que investiga el caso.

El papel sin duda protagónico de The Lovely Bones, el de Susie, corresponde a una actriz no por joven menos preparada para el reto: Saoirse Ronan, quien con quince años y apenas ocho películas en su filmografía ha dado notables muestras de su talento en títulos como City of Ember: En Busca de la Luz (2008) y Expiación (2007), adaptación de la novela homónima de Ian McEwan por la que fue nominada al Oscar y el Globo de Oro como mejor actriz secundaria.


EL INFIERNO DE LA NOVELISTA ALICE SEBOLD

Siendo The Lovely Bones un relato tan revulsivo, podría haber quien lo tachase de efectista y escandaloso. Tristemente, la novela en que se inspira está basada en hechos reales acaecidos a su autora, la estadounidense Alice Sebold. Nacida en Wisconsin en 1963, Sebold se trasladó a Nueva York con dieciocho años para estudiar en la Universidad de Siracusa. A poco de instalarse, fue salvajemente agredida y violada. Es el hecho que ha marcado su vida: reconoció meses después en el campus a su asaltante y lo denunció a la policía, pero, aunque consiguió que se le condenase, la inestabilidad emocional la llevó al consumo de heroína y a vivir durante un tiempo como una eremita.

Como era de esperar, su primera novela, Afortunada (1999), era una recreación ficticia de la violación que sufrió. En Afortunada desvelaba además la suerte que tuvo dentro de lo que cabe (de ahí el título del libro), ya que un policía la contó que poco antes del suceso otra chica había sido violada y descuartizada en el mismo lugar. Todas estas experiencias volvieron a cristalizar en Desde mi cielo, su mayor éxito hasta la fecha, un auténtico best-seller durante el año en que fue editado (2002) y un libro aclamado por la crítica.

Su tercera obra literaria, The Almost Moon (2007) insistía en los horrores cotidianos al narrar cómo una mujer madura asesinaba a su anciana madre. En esta ocasión la crítica no fue tan benevolente, y no faltaron voces que acusaron a Sebold de instrumentalizar la tragedia que ha vivido y de explotar aun inconscientemente el morbo del lector.


BRIAN ENO, EL FACTOR SORPRESA DE ‘THE LOVELY BONES’

Por desgracia, salvo que estén integradas por canciones, las bandas sonoras de las películas suelen pasar desapercibidas para los cinéfilos. Sería una pena que eso sucediese también con la de The Lovely Bones, habida cuenta de que ha sido compuesta por Brian Eno, ex–miembro de Roxy Music, productor de U2 y Coldplay, e influyente teórico y músico en solitario.

Más todavía cuando Eno se ha mostrado siempre contrario a componer música para ficciones, argumentando que su empleo queda menoscabado por la primacía de las imágenes (en 1983 ambientaba el documental For All Mankind con la pieza Apollo: Atmospheres and Soundtracks). Fue Fran, la mujer de Jackson, gran admiradora del trabajo de Eno, quien le pidió poder emplear dos canciones suyas. Ante su sorpresa y la de su marido, Eno no solo aceptó, sino que además se ofreció a aportar toda la música que necesitase The Lovely Bones.

Jackson, que ha trabajado previamente con compositores tan experimentados como Howard Shore, James Newton Howard y Danny Elfman, no dudó en confiar al primerizo Eno la misión, desempeñada en base a una demo de 1973 que nunca había visto la luz y que el músico ha recuperado y transformado para la ocasión junto a un vocalista. Curiosamente, casi al mismo tiempo Brian Eno accedía a diseñar el sonido del videojuego de Will Wright Spore, que se anunció recientemente será adaptado al cine por EA y Blue Sky Studios (Ice Age) como película de animación digital.



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