Estado, Cultura, Importancia del hombre… del individuo… Iglesia… Poder. Conceptos clave dentro de la palabra Renacimiento que explicaremos más abajo y que se tratarán en esta ficción, la tercera superproducción histórica que emite Cuatro tras Espartaco: Sangre y Arena y Los Pilares de la Tierra. “Ahora la moda son las series medievales. Pasará. Lo que diferencia a Los Borgia del resto es que habla de poder”, expone Irons en la citada entrevista. Precisamente él es el pilar de esta serie repleta de intrigas familiares, de muertes y de traiciones.
El que fuera el tercer mosquetero, Aramis, en El Hombre de la Máscara de Hierro, se mete de lleno en su personaje de Rodrigo Borgia, un hombre complejo y lleno de matices, un hombre, que actúa sin dudar, capaz de sobornar y comprar las voluntades de quienes se interponían en su camino hacia el pontificado, hasta que fue nombrado papa en 1492. Cabeza de familia de un núcleo familiar disfuncional, Alejandro VI se perfilaba, ya desde sus inicios, como un hombre cuya ambición no tenía límites y para el que, como diría Maquiavelo, el fin justificaba los medios. Un hombre poderoso que educó a sus hijos siguiendo esa misma línea, convirtiéndose, como reza el eslogan de la serie, en “la primera familia del crimen”.
Tiempos de cambio
El término "Renacimiento" proviene de la expresión italiana rinascita, usada por primera vez por el literato Petrarca y revalorada por el arquitecto y escritor Giorgio Vasari, que la acuña en su obra Vidas de los más ilustres artistas, significando una “ruptura” con la unidad estilística. Aunque el término empieza a usarse con normalidad en el siglo XVI, no será consagrado a su sentido histórico, social y cultural pleno hasta mediados del siglo XIX.
Además, se entiende por Renacimiento, en unos parámetros más amplios, el auge y la marcha de un nuevo espíritu completo que acabó por derrumbar la construcción medieval (tanto filosófica como física), cimentó un nuevo tipo de pensamiento occidental y produjo el nuevo mundo del siglo XVII. Este movimiento renacentista fue contemporáneo de la llamada “Era de los descubrimientos” y las conquistas de Ultramar, que marcaron la expansión mundial de la cultura europea; con el descubrimiento de América y de la ruta de la India, se cambia la concepción medieval del mundo, fundamentalmente geocéntrica, y se van a transformar las economías mundiales.
Dentro del aspecto político, se afirman los grandes Estados Unificados: Francia, Inglaterra y España, por ejemplo, donde las economías de base agraria de la Edad Media quedaban atrás dando paso a una economía urbana y mercantil dominada por instituciones centralizadas. En la esfera pública del Estado, en casi todas las naciones fue creciendo el poder real a expensas del resto de instituciones rivales (nobleza, clero, ciudadanos libertos o parlamentos). El poder político se concentró en la figura del monarca, mientras que antes había estado disperso entre los feudos y las corporaciones, quien se vió principalmente beneficiado por la creciente idea de unidad nacional. Esta concepción de soberano absoluto, como fuente de todo poder político, fue, durante el siglo XVI, la forma común de pensamiento político.
En lo cultural, un invento definió e impulsó el cambio: la imprenta (instrumento básico que revolucionó el mundo de las ideas mediante una mayor difusión conceptual). A partir de entonces irán surgiendo libros en serie y cuartillas informativas, con la ventaja sobre los manuscritos de poder realizarse en serie y con una mayor rapidez haciendo que las noticias y los cambios se supieran casi en cualquier parte del mundo.
Reconocimiento del individuo
La motivación religiosa también es de importancia fundamental para la comprensión del periodo del Renacimiento. Aunque no fue la única fuerza que dirigió el cambio, es cierto que se pasó de una era medieval basada en la contemplación, orientada y dominada por Dios, a una era repleta de técnicas al servicio del hombre y de su acción; el paso del teocentrismo al antropocentrismo (el hombre como medida de todas las cosas que simboliza el famoso “Hombre de Vitruvio” de Da Vinci, combinación de ciencia y arte), que propugnaba el Humanismo, así como el estudio de todas las humanidades (situación propiciada por este “renacimiento”, por las acciones de los mecenas y favorecida por la invención de la imprenta).
La consigna de la purificación de la Iglesia, que en la Edad Media había llevado a cabo actividades como las Cruzadas o la Santa Inquisición, pasó a ser vehículo del deseo de mejorar y de elevación a la vida secular, en los asuntos sociales y políticos, así como en las ciencias y las artes. El mundo eclesiástico dibujaba un esquema universalista tan enorme que liberarse de ese marco fue un proceso lento, al mismo tiempo que se llevaba a cabo un cambio en la idea medieval del mundo, se afirmó el lado subjetivo correspondiente a dicho cambio y el hombre se fue convirtiendo, poco a poco, en un individuo espiritual, un hombre único y singular.
El autor Jacob Burckhardt, en su obra La cultura del Renacimiento en Italia, afirmó que la conquista real del hombre de la época fue el descubrimiento de la personalidad. Este proceso de reconocimiento del individuo como tal puede encontrarse también enmarcado en la obra de Petrarca, siglo XIV; Pico de la Mirándola, siglo XV, y Montaigne, siglo XVI.