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Editors: In This Light and on This Evening
The Back Room les catapultó directamente al número uno en las islas británicas, les selló como uno de los mayores descubrimientos artísticos del año 2005 y la crítica musical les convirtió en ídolos de los más indies. Aún así, no contentos con todo, Editors maneja a su antojo los conciertos gracias a su impresionante calidad y depurada técnica cuidada hasta el mínimo detalle en su sonido.
En este caso, hacen lo propio en su última publicación, In This Light and on This Evening, donde dejan atrás las influencias más independientes de la última década de es séquito liderado por los Arctic Monkeys y comandado por grupos del mismo palo tal que Interpol, Maximo Park o The Rakes.
Para la ocasión, han querido dar una vuelta de tuerca a todo esto y desvincularse de lo llamado tópico para colarse entre los alumnos aventajados del Reino Unido. Y lo han conseguido. Recuperan el sonido más clásico de la década dorada de la New Wave y el post punk. Recubren su rock armonioso, dulce y alocado, con los pistoletazos eléctricos, psicodélicos de Joy Division. Ahí, el piano sucumbe ante un órgano, a veces conjugado con samplers, que le da un ritmo diferente a los primeros Editors que se conocen.
El álbum comienza con una especie de intro que deja descuadriculado al oyente, sobre todo al fan, pero poco a poco recupera el valor añejo de la banda. Bricks and Mortar es un claro ejemplo de todo ello, y Papillon un tema que recuerda, no sólo por el órgano y la música, si no por la voz, a New Order, pero sin la colaboración del malogrado Ian Curtis.
The Boxer, Liker Treasure y Walk The Fleet intentan experimentar en el pesimismo, la nostalgia y, sobre todo, la oscuridad. Y no sólo en lírica, si no en ambiente. Los creadores de And End has A Start, evaden todo tipo de himnos y melodías pegadizas, como ya hicieran con delicias como Munich o Lights en el primer trabajo o, Bones y The Racing Rats, en el segundo LP.
Editors firman un magnífico trabajo de catorce canciones en el que sorprenden con nuevas tendencias y el atrevimiento de integración de elementos hasta el momento obsoletos para ellos como el órgano o los sonidos samplers.
[PaginaI]The Back Room les catapultó directamente al número uno en las islas británicas, les selló como uno de los mayores descubrimientos artísticos del año 2005 y la crítica musical les convirtió en ídolos de los más indies. Aún así, no contentos con todo, Editors maneja a su antojo los conciertos gracias a su impresionante calidad y depurada técnica cuidada hasta el mínimo detalle en su sonido.
Para la ocasión, han querido dar una vuelta de tuerca a todo esto y desvincularse de lo llamado tópico para colarse entre los alumnos aventajados del Reino Unido. Y lo han conseguido. Recuperan el sonido más clásico de la década dorada de la New Wave y el post punk. Recubren su rock armonioso, dulce y alocado, con los pistoletazos eléctricos, psicodélicos de Joy Division. Ahí, el piano sucumbe ante un órgano, a veces conjugado con samplers, que le da un ritmo diferente a los primeros Editors que se conocen.[/PaginaI]
-Ángel Briz Rueda
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