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Final Fantasy XIII
Apenas han pasado dos años y medio desde la Fantasía Final Número 12 (desde la décima a la duodécima entrega, sin contar FF XI por haber sido creado específicamente para el mercado online, llovieron cinco largos años), un juego que creó gran controversia entre los aficionados por el cambio de estética, el sistema de batalla, el desarrollo de personajes a través de licencias y su argumento, que muchos resumieron en dos palabras: “Star Wars”. Pero FF XIII irrumpe con todas sus ventas y su mercadotecnia en una generación tecnológica que todavía no ha visitado. Más allá de Dissidias y Crisis Cores, las consolas de sobremesa estaban huérfanas sin una entrega del RPG por excelencia en Occidente. Europa está muy mal educada por cerrarse en banda ante joyas del rol como Disgaea o Suikoden, mientras que babeamos por todo lo que toque Square-Enix. Pero a nuestro favor hemos de decir que somos nostálgicos y tenemos nuestro corazoncito. Chan, chan, chan, Sephiroth. Más vale malo conocido... pero todavía estamos esperando el número que devuelva su prestigio a esta saga fantástica. Ojalá sea este trece.
[ Mientras haya Chocobos o Moguris...]
El nuevo universo FF toca un tema recurrente en la saga: la coexistencia de la magia y la ciencia. Los fal’Ciel, una suerte de dioses gigantescos y con formas mecánicas, son capaces de escuchar las voces de los Cristales y extraer su poder. Gracias a ellos comenzaron siglos atrás la creación de un paraíso para los seres humanos: así nació Cocoon, una inmensa ciudad flotante donde la tecnología está muy desarrollada. Robots y criaturas vivas están al servicio del hombre, y la civilización ha alcanzado su cénit.
Bajo ella se encuentra el antiguo mundo, Pulse. En contacto con la naturaleza, el pueblo de Pulse está menos avanzado en cuanto a tecnología, pero compensa su carencia de conocimiento con su fuerza y coraje. El Gobierno Sagrado de Cocoon, Sanctus, ve su determinación con temor, como una amenaza a su supervivencia, por lo que comienza una exclusión étnica: todo aquel que haya mantenido contacto con la gente de Pulse o provenga de allí es puesto en cuarentena y deportado.
Y así circula el mundo cuando una mujer de armas tomar, Lightning, escucha la voz de los cristales y se convierte en enemiga de la humanidad: ella será la responsable del desmoronamiento del mundo, y dirigirá a “los que se resisten a él”.
[ El Equipo A de Square-Enix]
Motomu Toriyama se hace cargo de la dirección de la decimotercera fantasía. Algunos quizá lo recuerden con temor como el director de Final Fantasy X-2, la primera secuela jamás creada de un FF, catalogado también como el primer FF dirigido al sector gamer femenino. Pero por ahora el hombre parece estar cumpliendo sus deberes: se ha disculpado por “el retraso en el lanzamiento de la versión occidental” (siendo la entrega que menos tardará en aparecer por estos lares), un retraso que, según sus palabras, se debe al tratamiento informático de los personajes para adaptar el movimiento de sus bocas a la versión inglesa. ¿Quiere decir esto que no tendremos voces japonesas disponibles? (Saltan las voces de alarma). Por otra parte, Toriyama ha prometido entre 50 y 60 horas de juego, en base a que sigamos solo la historia principal o nos adentremos en misiones secundarias. Tampoco nada impresionante, si tenemos en cuenta que en FF X quien más quien menos se cascó unas cien horas de partida.
Eso sí, Tetsuya Nomura regresa para hacerse cargo de los diseños de personajes principales. Después de echarle en falta en la anterior entrega, le vuelve a dar su toque al universo FF (aunque con menos cremalleras que las que sufrimos en Kingdom Hearts, ¡gracias! ¡Gracias!). Otro que también vuelve (por última vez, porque acaba de dejar la compañía) es Masashi Hamauzu, el compositor de las piezas de Final Fantasy X, a falta del mítico Nobuo Uematsu. Algunos aficionados japoneses le han echado en cara un exceso de guitarras eléctricas o fondos metálicos, pero en cambio se han rendido ante los coros. Pero no es el único al frente de la banda sonora, porque la cantautora Leona Lewis es la intérprete del tema principal, “My hands”, a quien la crítica tampoco ha dejado con cabeza, argumentando que el tema es demasiado pop para un FF. Como guinda del pastel, las secuencias cinemáticas son obra de Takeshi Nozue, quien creó junto a su estudio la primera película basada en la franquicia que nos dejó con la boca abierta: no hablamos de La Fuerza Interior (vade retro, Satanás), sino de Advent Children. Y ahí no hay discusión: maravilla de maravillas.
[ Entremos en materia]
A pesar de las quejas de los fans, los apartados gráfico y musical son espléndidos. Por partes: el primero, porque circula a 1080p sin ralentizaciones ni apenas tiempos de carga, tanto en vídeos como en pre-renderizados o batallas, estos últimos con fondos hiperdetallados y efectos de luz alucinantes. Todo gracias a “The Crystal Tools”, un motor gráfico creado para la ocasión. Quizá hace años nos prometieron más de lo que las consolas pueden ofrecer hoy, pero no desmerece nada. Y el segundo, porque los temas de batalla siguen siendo épicos y los FX son muy acertados y nítidos. Una delicia para los sentidos.
Pero la única crítica letal es la que le afecta de lleno, la que le impidió alcanzar una puntuación perfecta en la prestigiosa revista Famicom: su linealidad. Línea recta, evento, jefe. Línea recta, evento, jefe. No hay pueblos, no hay personajes con los que hablar: las armas, las mejoras de accesorios, se compran a través de los puntos de guardado. Las ciudades enormes de Final Fantasy XII han desaparecido. El toque RPG se desvanece. Casi se asemeja más a un Metal Gear que a un FF tal y como lo conocíamos. Es como si se hubieran centrado exclusivamente en desarrollar un sistema de combate (que es totalmente innovador), y hubieran dejado de lado otros aspectos del género. Las palabras del director de Square-Enix, Yōichi Wada, hablan por sí solas: “Creo que Final Fantasy XIII va a ser algo especial y que va a ser bien recibido por el público. Pero está por ver si vamos a seguir creando este tipo de juegos, porque a día de hoy siento que el equipo que estuvo implicado en Final Fantasy XIII debería moverse a crear formas de juego de ‘próxima generación’”. ¿Es esta realmente la última fantasía?
ANEXOS
1. FABULA NOVA CRYSTALLIS
"Una Nueva Fábula para los Cristales" es el lema que engloba a distintos títulos ambientados en el nuevo universo FF, tal y como ya ocurrió con la séptima o la duodécima entrega, que arrastraron detrás precuelas y continuaciones en forma de videojuegos o películas. Por ahora hay programados tres lanzamientos oficiales, siendo el primero de ellos el propio FF XIII, aunque Square-Enix podría anunciar hasta tres más próximamente, si hacemos caso a algunos diagramas que se han visto en notas de prensa niponas.
Los otros dos juegos responden a los títulos de “Final Fantasy Versus XIII” y “Final Fantasy Agito XIII”. El primero de ellos, exclusivo para PS3, está ambientado en el mismo marco que el juego original, aunque contará con su propia trama. No se trata por tanto de una secuela o un spin-off, sino de “otro punto de vista”, con otros personajes protagonistas encabezando el cartel. Por lo visto, se tratará de un juego de acción con toques de RPG, más parecido a Kingdom Hearts que a los Final tradicionales. Por su parte, Agito aparecerá en PSP, aunque se desconocen más detalles al respecto.
Según Tatsuya Nomura, ambos juegos no tardarán demasiado en aparecer, y podemos esperar su lanzamiento en los próximos meses: eso sí, por ahora, solo en Japón.
2. ACTIVE TIME BATTLE
El sistema de combate cotidiano de la saga también ha sufrido un duro revés: ahora solo controlaremos directamente a un personaje. El nuevo formato ATB funciona en tiempo real a través de una barra y habilidades que ocupan segmentos de la misma según su coste. Hasta que la barra no se vacía no se pueden asignar nuevas habilidades para realizar acciones.
Los ataques se van combinando hasta el momento en que el enemigo entra en BREAK: a partir de ahí, el daño que sufre se multiplica. Algunos monstruos y jefes finales son tan duros que la barrera tradicional de daño en cualquier FF, que se ubicaba en 9999, está rota de entrada, y cualquier personaje puede infligir 99999 puntos de dolor a sus rivales.
El cambio más drástico lo introduce el "Optima Change", un esquema de roles que condiciona el comportamiento de los personajes en batalla, seleccionando automáticamente sus acciones sin necesidad de introducirlas manualmente y permitiendo dirigirles indirectamente: estos son el attacker (impactos físicos), blaster (magias de ataque), healer (curandero), defender (contraataques), enhancer (magias de estados para el equipo) y jammer (magias de estados negativos para el enemigo). Todo un acierto que hace mucho más ágiles los combates.
3. LOS MARCADOS
Final Fantasy XIII gira en torno a seis personajes (Lightning, Snow, Vanille, Sazh, Hope y Fang) que han sido escogidos por los fal’Cie para cumplir con un cometido trascendental en un periodo determinado de tiempo. Los humanos que han sido tocados de esta forma por los fal’Cie reciben el nombre de l’Cie, y adquieren el poder de invocar a los poderosos Eidolones. Se les puede identificar por una marca distintiva en su cuerpo, así como al fal’Cie que les escogió, ya que cada uno (y su número es desconocido) posee su propio sello.
A pesar de ello, los l’Cie no son considerados afortunados, sino que arrastran tras de sí una maldición inevitable: si no completan su objetivo (que no conocen con exactitud) en el plazo fijado, o mueren antes de hacerlo, se convierten en Cie Corpse, monstruos sin alma que vagan por el mundo. Pero aún en el caso de que cumplan con éxito su misión, los fal’Cie les transforman en cristales, lo que supone otra terrible forma de morir.
A lo largo de trece capítulos, los protagonistas se verán envueltos en una trama entre Cocoon y Pulse, con la oposición de Sanctus y su organización, que intentará evitar la revolución planeada por Lightning y exterminar a los l’Cie implicados.
4. INVOCACIONES: COMO HEMOS CAMBIADO...
Las invocaciones son un elemento característico de FF. Y vuelven a la carga una vez más, con novedades bajo el brazo. Los habituales Shiva, Odin, Alexander o el mítico Bahamut se unen a los nuevos Hecatoncheir y Brynhildr. Pero no esperemos encontrarnos las figuras de antaño: Odin aparece sin su caballo y Shiva, en realidad, son ahora dos hermanas. Aunque lo más chocante es que se pueden transformar en vehículos. Pero dejemos eso para más adelante.
Cuando una invocación es llamada al combate, aparece junto al personaje que lo convocó, que es al que realmente manejaremos. Invocar tiene mucha utilidad, ya que regenera nuestra salud y devuelve a la vida a todo el equipo una vez se ha marchado. El Eidolon actuará automáticamente hasta el momento en que su barra de ATB acabe, momento en el que pasaremos a Driving Mode. Y aquí viene lo bueno.
Las invocaciones se transformarán en vehículos o monturas, controlados por su invocador: las Shiva se convierten en motocicleta, Odín en caballo y Bahamut en una especie de dragón mecánico. Cuentan con distintos tipos de ataque y una devastadora magia final: el nivel de salvajismo es tal que los Eidolones pueden romper el límite (que ya de por sí es alto) y alcanzar los 999999 puntos de daño. Visto lo visto, no dejaremos de usarlos, palabra.
[PaginaI]Apenas han pasado dos años y medio desde la Fantasía Final Número 12 (desde la décima a la duodécima entrega, sin contar FF XI por haber sido creado específicamente para el mercado online, llovieron cinco largos años), un juego que creó gran controversia entre los aficionados por el cambio de estética, el sistema de batalla, el desarrollo de personajes a través de licencias y su argumento, que muchos resumieron en dos palabras: “Star Wars”. Pero FF XIII irrumpe con todas sus ventas y su mercadotecnia en una generación tecnológica que todavía no ha visitado. Más allá de Dissidias y Crisis Cores, las consolas de sobremesa estaban huérfanas sin una entrega del RPG por excelencia en Occidente. Europa está muy mal educada por cerrarse en banda ante joyas del rol como Disgaea o Suikoden, mientras que babeamos por todo lo que toque Square-Enix. Pero a nuestro favor hemos de decir que somos nostálgicos y tenemos nuestro corazoncito. Chan, chan, chan, Sephiroth. Más vale malo conocido... pero todavía estamos esperando el número que devuelva su prestigio a esta saga fantástica. Ojalá sea este trece.
[ Mientras haya Chocobos o Moguris...]
El nuevo universo FF toca un tema recurrente en la saga: la coexistencia de la magia y la ciencia. Los fal’Ciel, una suerte de dioses gigantescos y con formas mecánicas, son capaces de escuchar las voces de los Cristales y extraer su poder. Gracias a ellos comenzaron siglos atrás la creación de un paraíso para los seres humanos: así nació Cocoon, una inmensa ciudad flotante donde la tecnología está muy desarrollada. Robots y criaturas vivas están al servicio del hombre, y la civilización ha alcanzado su cénit.
Bajo ella se encuentra el antiguo mundo, Pulse. En contacto con la naturaleza, el pueblo de Pulse está menos avanzado en cuanto a tecnología, pero compensa su carencia de conocimiento con su fuerza y coraje. El Gobierno Sagrado de Cocoon, Sanctus, ve su determinación con temor, como una amenaza a su supervivencia, por lo que comienza una exclusión étnica: todo aquel que haya mantenido contacto con la gente de Pulse o provenga de allí es puesto en cuarentena y deportado.
Y así circula el mundo cuando una mujer de armas tomar, Lightning, escucha la voz de los cristales y se convierte en enemiga de la humanidad: ella será la responsable del desmoronamiento del mundo, y dirigirá a “los que se resisten a él”.
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-Pedro Kat
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