10.000

¿Puedes oírlo? Ya se oye el rumor lejano de los primeros trailers, los comentarios aún algo torpes cerca de las máquinas de café, “pero ¿10.000 qué?¿soldados?… ¿Como en '300'?”, los buscadores de Internet ya arrojan las primeras estadísticas acerca de los términos que están copando los primeros puestos en las últimas semanas: aparecen palabras misteriosas “mamut”, “emmerich”, “ancient tiger”, “evolet”, “strait” … una delicia para quién se dedique a encontrar patrones de comportamiento en la red.

¿Puedes oírla? La maquinaria hollywoodiense ya tiene listo su nuevo blockbuster. Esa película que recaudará más de 800 millones de dólares en el mundo entero y que nos hará ir a todos al cine una vez más a hacernos sentir como chiquillos. Los ordenadores han dejado de echar humo después de renderizar los millones de imágenes y efectos especiales que dan forma y asombro visual a la nueva película del director, productor y guionista Roland Emmerich en cuyo curriculum caben “Soldado universal”, “Stargate”, “Independence day”, “Godzilla”, “El patriota” y “El día de mañana”… que levante el dedo quién no haya visto al menos tres de ellas.

Roland ya miró al futuro y nos cantó sus peligros cuál Homero post-industrial en forma de ficción científica. También al presente, aunque la amenaza sobre el país preponderante estuviese maquillada en forma de ataques alienígenas o de monstruos extranjeros por no mentarle la bicha de la actualidad y los miedos recientes al gran público. El pasado más cercano tuvo también su revisión y su héroe particular en los ojos de Mel Gibson. ¿Dónde podría encontrar Roland y cía. la nueva inspiración? ¿Qué territorio mítico y fantástico podría visitar el nuevo protagonista forjado por el cineasta alemán para seguir curtiendo en batallas y forja de civilizaciones al prototipo de héroe norteamericano que diseñó John Ford en sus films?
Había que retroceder aún más en el tiempo. El éxito de “Apocalypto” había abierto una brecha histórica que venía como anillo al dedo a nuestro cineasta. La edad antigüa, la prehistoria, la construcción de las primeras civilizaciones en un entorno hostil eran un maravilloso caldo de cultivo para narrar la historia de D´Leh (Steven Strait), el joven cazador de una tribu que ve como unos “demonios de cuatro patas” se llevan a su amada Evolet (Camilla Belle). D´Leh se lanza al rescate de Evolet con un pequeño grupo de cazadores de su tribu atravesando territorios ignotos, peligros ancestrales y desconocidos, dinosaurios y…
Oh, oh. ¿Dinosaurios? Adiós a la historia. La trilogía jurásica del maestro Steven había agotado toda la veta de la mercadotecnia y los efectos especiales que se pueden diseñar con la tecnología actual para el cine. Emmerich lanzó a sus chicos de producción a los museos y bibliotecas de las principales capitales americanas. “Pero ¿qué buscamos?”. “Algo terrorífico antes de Cristo.”- contestó Emmerich a uno de sus ayudantes de producción. “Bueno, yo no soy cristiano pero creo que Cristo nunca ha causado terror.” -contestó. “De la época anterior a Cristo.” -aclaró Roland. Al colgar pensó que debía cambiar de ayudantes.

Dos días después, Harald Kolser, co-productor, co-guionista y compañero de batallas y aventuras de Roland recibía en su e-mail las espectaculares fotos de la reproducción de unos mamuts de gigantescos colmillos y tigres dientes-de-sable del Museo de Ciencia Natural de Chicago. Harald los reenvío a Roland con una sencillo mensaje “Lo tenemos.” A continuación llamó a los chicos de Double Negative, Machine y Gentle Giant, tres de las compañías más activas de efectos especiales de los últimos años, responsables entre otras de los vuelos y bichos de la saga de Harry Potter y de las escaramuzas arenosas de “La Momia”. Ya sólo quedaba concretar las localizaciones: una era Nueva Zelanda, paraíso de cineastas para rodajes en exteriores naturales después del esfuerzo de Peter Jackson en la trilogía bisutera. La otra sería Namibia, probable comienzo de la andadora humana en este solitario planeta y donde probablemente podrían obtenerse los paisajes más cercanos a aquellos tiempos.
El resto es trabajo de campo, días de rodaje, problemas de producción y decisiones varias. Ninguna película es fácil pero si hay alguien acostumbrado a superar dificultades en los rodajes es Roland Emmerich y su equipo.
Por aquí, sólo nos queda esperar unos pocos días la llegada de D´Leh a nuestro cine favorito. De hecho, yo he escrito esta crónica ya sentado en la butaca de mi cine habitual, esperando la aparición del logotipo de la Warner Bros que dé paso a las primeras imágenes de 10.000.




[ Regreso a la prehistoria]
Se estaba haciendo rogar la llegada de una nueva película que volviera a la Prehistoria en formato superproducción después de la saturación que hemos sufrido de héroes de la Marvel, animación hiperrealista y secuelas de secuelas. Mel Gibson reabrió con Apocalypto los territorios míticos del comienzo de la civilización humana: la Prehistoria. Desde aquel biquini de piel de mamut que dejaba a la vista el ombligo ancestral de Raquel Welch en “Hace un millón de años”, no han sido muchas las incursiones en la Prehistoria por parte del cine, si salvamos los animalillos de esa saga arrítmica y exitosa llamada “Ice Age”. Agotada la veta dinosaúrica, era necesario una búsqueda casi arqueológica para encontrar las amenazas que sustituyesen a los ya casi familiares tiranosaurios y generar nuevos seres virtuales que aterroricen desde la pantalla. “10000 A.C” promete mucho espectáculo, excelentes efectos visuales y de sonido, y lanzar al estrellato a sus dos protagonistas, un mamut y un tigre dientes-de-sable... Y también a dos neandertales con el aspecto de haber salido del mejor centro de embellecimiento de Nueva York, los muy poco peludos: Steven Strait (“La alianza del mal”, “Una escuela de altos vuelos”) y Camilla Belle (“Cuando llama un extraño”).


[ Incansable Emmerich]
Repasar su filmografía lleva a preguntarse cómo es posible que este hombre aún no está ingresado en un centro psiquiátrico. ¡Qué manera de rodar! ¡Qué manera de generar ingresos! Roland Emmerich se ha convertido en el nuevo Steven Spielberg, el nuevo midas cuyas películas son capaces de recaudar un buen porcentaje del total facturado por la fábrica de los sueños. Mientras que Lucas deambula entre los entresijos de la tercera trilogía y Spielberg hace el boca a boca al nuevo Indiana Jones intentando insuflarle algo de vida, Roland juega su infalible baza: héroe con arrestos en la misión de recomponer su núcleo vital (llámese novia, hijos, esposa... en apuros, claro) que tiene que enfrentarse a múltiples peligros ajenos para conseguirlo y, en ocasiones y de rebote, salvar a la humanidad. Con su inseparable Harald Kloser al frente de Centropolis Entertainment, estos juanes palomos (acaparan entre los dos el guión, dirección, música y producción) se las bastan para llevar a los cines a cerca de millón y medio de espectadores por película en todo el mundo. Seguro que están cansados, ¿verdad? Pues no, ya están preparando una nueva película para 2010, nada menos que un remake de “Viaje fantástico” donde cinco científicos se adentran en el cuerpo humano de un paciente para salvarle de una enfermedad. Un nuevo territorio inexplorado para ambos, un nuevo reto, otro éxito..



-José Manuel Robado