|
Entrevista con Mike Mitchell, director de Shrek
[PaginaI]Se acaba la serie, o eso se anuncia por activa y pasiva. Queda siempre ese margen de duda, la creencia de que si la taquilla manda poco importa cómo se haya promocionado la entrega 3D de Shrek ni cuántas veces se haya jurado y perjurado que se acaba. “Sí, es realmente el último capítulo”, afirma tajante Mike al respecto, y lo explica con una referencia clara: “al igual que ‘El Señor de los Anillos’, creo que lo hemos llevado a una conclusión satisfactoria. Casi me enfadaría si Shrek no hubiese aprendido finalmente una lección al acabar esta película. Esta película realmente le hace honor a Shrek. Cuenta lo que pasa después del “fueron felices para siempre”. Responde a esa pregunta".
El realizador, que en esta ocasión se encarga en solitario de la dirección del film, se manifiesta en todo caso entusiasmado recordando lo enorme del reto al que se acaba de enfrentar “Fue mucho más imponente de lo que creí que iba a ser. Yo había trabajado antes en animación. He trabajado para DreamWorks desde los tiempos de ‘HormigaZ’, pero si se comparan las películas de acción real con las de animación, cuesta mucho más trabajo la animación”.
Su mayor quebradero de cabeza, el enorme detallismo y los retos cada vez mayores de la animación, obcecada en un “más difícil todavía” que busca rematarlo todo hasta la saciedad “es algo muy detallista. En la acción real, si necesitábamos una carreta para una escena, me enseñaban fotos de varias carretas y yo decía: “Sí, quiero ésta. Estupendo. Ya está”. En ‘Shrek felices para siempre’, cuando estábamos decidiendo el aspecto del carro del que tira Asno, todos decían: “Mike, ¿se puede ver debajo del carro? ¿Qué clase de ruedas? El farol del carro, ¿tiene que estar apagado o encendido? ¿Se balancea cuando el carro se mueve?” Surgen miles de preguntas”.
Pero la cosa no acaba ahí, estaba la obligación 3D, la nueva forma de rentabilizar los estrenos en el cine y que en el caso de la animación ha encontrado su forma de desarrollo más fácil, haciendo que en este caso fuera una obligación a la que Mike se enfrentaba en solitario. “Fue mi primera experiencia en 3D, experiencia de aprendizaje completamente nueva. Por lo general las películas de animación tienen dos o tres directores, pero aquí estaba yo solo. Había un montón de detalles por resolver”.
¿Duración del proyecto? Casi nada: “empezamos a hacerlo hace tres años. Esta clase de 3D entonces era nueva y desconocida”. No obstante, contaban con el aliado en mayúsculas: “uno de los amigos de Jeffrey Katzenberg era James Cameron, así que pude preguntarle a James miles de cosas. Nos enseñó escenas de ‘Avatar’ un año antes de que nadie la viera, así que fue genial”. Su conclusión al respecto: “El 3D no me pareció tanto un truco sino más bien una herramienta narrativa”.
En ese sentido, Mike no quiso limitar el uso tridimensional a lo que el define como “el estilo montaña rusa, como Shrek montado en una escoba siendo perseguido por 5.000 brujas”, sino que también descubrió que se puede utilizar “emocionalmente, como cuando Asno, el mejor amigo de Shrek, sale galopando para alejarse de él. El 3D parece que se sale hacia uno, pero también se mete hacia adentro, así que pusimos a un Shrek diminuto allí a lo lejos en la distancia. La cámara se desplaza de izquierda a derecha, y es un momento triste. No sé si eso se nota, pero uno puede sentirlo”.
[ Crisis de madurez]
Si los detractores entienden que a Shrek le cuesta encontrar el camino irreverente que marcó su debut, esta es una crisis que también padece el propio ogro como centro del argumento de esta entrega “Shrek está pasando una crisis de la madurez. No se adapta a ser padre y a las tensiones que eso conlleva. También desearía volver a ser un ogro temible”. En cualquier caso “No es el mismo Shrek de la película original. Shrek ahora tiene tres niños. Es un papá y no da miedo. A mí me fascinó que fuera ése el dilema al que se enfrenta. Cuando empecé el proyecto nació mi niño, que ahora tiene tres años. Tengo otro niño. Así que me identificaba con lo de esas horribles fiestas de cumpleaños. Me decía: ‘Sí, es una historia estupenda. Una gran idea para una secuela’”.
A su modo de ver, el atractivo de Shrek sigue vigente y hace una comparación muy ilustrativa: “Creo que Shrek es un Tony Soprano para niños. Es un tipo grande, gruñón y malhumorado, pero al mismo tiempo, independientemente de lo irritado que esté, hay algo muy atractivo en él. Es muy mono y adorable. Me da mucha pena que sea el capítulo final de Shrek.”
Para darle vida, en la versión original el director ha contado con la ayuda de figuras de primera fila de la actuación, que en español serán remplazadas en la localización pero que para Mike han tenido un papel importante a la hora de dar vida a sus personajes. “Es curioso. Todos son una pequeña parte de su personaje. Eddie Murphy es tan gracioso como Asno. Son todos muy parecidos. No sé qué vino antes, si el actor o el personaje (risas)”.
[/PaginaI]
Se acaba la serie, o eso se anuncia por activa y pasiva. Queda siempre ese margen de duda, la creencia de que si la taquilla manda poco importa cómo se haya promocionado la entrega 3D de Shrek ni cuántas veces se haya jurado y perjurado que se acaba. “Sí, es realmente el último capítulo”, afirma tajante Mike al respecto, y lo explica con una referencia clara: “al igual que ‘El Señor de los Anillos’, creo que lo hemos llevado a una conclusión satisfactoria. Casi me enfadaría si Shrek no hubiese aprendido finalmente una lección al acabar esta película. Esta película realmente le hace honor a Shrek. Cuenta lo que pasa después del “fueron felices para siempre”. Responde a esa pregunta".
El realizador, que en esta ocasión se encarga en solitario de la dirección del film, se manifiesta en todo caso entusiasmado recordando lo enorme del reto al que se acaba de enfrentar “Fue mucho más imponente de lo que creí que iba a ser. Yo había trabajado antes en animación. He trabajado para DreamWorks desde los tiempos de ‘HormigaZ’, pero si se comparan las películas de acción real con las de animación, cuesta mucho más trabajo la animación”.
Su mayor quebradero de cabeza, el enorme detallismo y los retos cada vez mayores de la animación, obcecada en un “más difícil todavía” que busca rematarlo todo hasta la saciedad “es algo muy detallista. En la acción real, si necesitábamos una carreta para una escena, me enseñaban fotos de varias carretas y yo decía: “Sí, quiero ésta. Estupendo. Ya está”. En ‘Shrek felices para siempre’, cuando estábamos decidiendo el aspecto del carro del que tira Asno, todos decían: “Mike, ¿se puede ver debajo del carro? ¿Qué clase de ruedas? El farol del carro, ¿tiene que estar apagado o encendido? ¿Se balancea cuando el carro se mueve?” Surgen miles de preguntas”.
Pero la cosa no acaba ahí, estaba la obligación 3D, la nueva forma de rentabilizar los estrenos en el cine y que en el caso de la animación ha encontrado su forma de desarrollo más fácil, haciendo que en este caso fuera una obligación a la que Mike se enfrentaba en solitario. “Fue mi primera experiencia en 3D, experiencia de aprendizaje completamente nueva. Por lo general las películas de animación tienen dos o tres directores, pero aquí estaba yo solo. Había un montón de detalles por resolver”.
¿Duración del proyecto? Casi nada: “empezamos a hacerlo hace tres años. Esta clase de 3D entonces era nueva y desconocida”. No obstante, contaban con el aliado en mayúsculas: “uno de los amigos de Jeffrey Katzenberg era James Cameron, así que pude preguntarle a James miles de cosas. Nos enseñó escenas de ‘Avatar’ un año antes de que nadie la viera, así que fue genial”. Su conclusión al respecto: “El 3D no me pareció tanto un truco sino más bien una herramienta narrativa”.
En ese sentido, Mike no quiso limitar el uso tridimensional a lo que el define como “el estilo montaña rusa, como Shrek montado en una escoba siendo perseguido por 5.000 brujas”, sino que también descubrió que se puede utilizar “emocionalmente, como cuando Asno, el mejor amigo de Shrek, sale galopando para alejarse de él. El 3D parece que se sale hacia uno, pero también se mete hacia adentro, así que pusimos a un Shrek diminuto allí a lo lejos en la distancia. La cámara se desplaza de izquierda a derecha, y es un momento triste. No sé si eso se nota, pero uno puede sentirlo”.
[ Crisis de madurez]
Si los detractores entienden que a Shrek le cuesta encontrar el camino irreverente que marcó su debut, esta es una crisis que también padece el propio ogro como centro del argumento de esta entrega “Shrek está pasando una crisis de la madurez. No se adapta a ser padre y a las tensiones que eso conlleva. También desearía volver a ser un ogro temible”. En cualquier caso “No es el mismo Shrek de la película original. Shrek ahora tiene tres niños. Es un papá y no da miedo. A mí me fascinó que fuera ése el dilema al que se enfrenta. Cuando empecé el proyecto nació mi niño, que ahora tiene tres años. Tengo otro niño. Así que me identificaba con lo de esas horribles fiestas de cumpleaños. Me decía: ‘Sí, es una historia estupenda. Una gran idea para una secuela’”.
A su modo de ver, el atractivo de Shrek sigue vigente y hace una comparación muy ilustrativa: “Creo que Shrek es un Tony Soprano para niños. Es un tipo grande, gruñón y malhumorado, pero al mismo tiempo, independientemente de lo irritado que esté, hay algo muy atractivo en él. Es muy mono y adorable. Me da mucha pena que sea el capítulo final de Shrek.”
Para darle vida, en la versión original el director ha contado con la ayuda de figuras de primera fila de la actuación, que en español serán remplazadas en la localización pero que para Mike han tenido un papel importante a la hora de dar vida a sus personajes. “Es curioso. Todos son una pequeña parte de su personaje. Eddie Murphy es tan gracioso como Asno. Son todos muy parecidos. No sé qué vino antes, si el actor o el personaje (risas)”.
También tiene palabras especiales para Banderas: “A la hora de doblar Antonio sí que hace el espadachín por toda la sala. Cameron Diaz es también muy activa. Hay que asegurarse de captar sus frases con el micrófono, porque son muy activos. Al final termino cubierto de sudor y cansado de verles actuar.”
El reparto original, heredado de las entregas anteriores le hace descubrirse en halagos: “Ojalá yo pudiera adjudicarme el mérito del reparto. Es un elenco fantástico de actores. Conocen a sus personajes perfectamente. Fue interesante cuando les contamos la historia, ese giro de la realidad alternativa. Todos los actores se iluminaron. Cameron decía: “Conozco a este personaje, pero es diferente. No ha tenido niños, su verdadero amor nunca vino a rescatarla de la torre…”. Fue muy divertido, porque todos podían retroceder y reconstruir a sus personajes. En la película original, Fiona ocultaba su lado de ogro, y ahora es al revés porque oculta su lado humano. Ella asume su lado de guerrero ogro. Fue muy divertido explorar con Cameron el nuevo trasfondo de Fiona”.
Sobre este último personaje, muy alterado respecto al que conocemos por el cambio argumental le llevó a buscar nuevas vías: “tuvimos de emplear todo un equipo de dibujantes para dejar su pelo suelto. Conocemos a este personaje con el cabello recogido, pero nosotros se lo dejamos suelto. En realidad nos basamos mucho en Janis Joplin para ello. Vimos un montón de videos de Janis Joplin.”
La duda, para muchos sigue vigente: ¿Logrará Shrek volver a seducir a algo más que al público infantil como hizo en su debut? “Sí. Es para todos los públicos, pero hemos encontrado padres que, al igual que yo mismo, se identifican de verdad con la historia. También creo que es buena para las chicas por lo que Fiona tiene que pasar. Es realmente fortificante para las chicas”.
-Redacción
|
|