Metal Gear Solid Portable Ops Plus

Spin-off es una de aquellas palabrejas inglesas que importamos a nuestro idioma sin temor al abucheo de la Real Academia Española, y que viene a significar ‘derivado’. En el caso de los videojuegos, un título ambientado en un universo conocido, pero que no sigue su continuidad habitual. Por ejemplo, Nintendo tiene su micromundo particular habitado por Mario y compañía. Y si bien Mario Galaxy, por ubicar un ejemplo reciente, es un producto ‘oficial’, que sigue una historia y nos plantea un presente para el fontanero, Mario Kart es un spin-off, un juego que sigue las reglas del Reino Champiñón pero que no plantea consecuencias en juegos posteriores.

Dos de los UMD’s de Metal Gear aparecidos hasta la fecha en la portátil de Sony siguen ese precepto: son spin-offs, juegos en los que saludan algunos de los personajes que aparecían en los originales de MSX2 y PlayStation, pero que no influyen en los eventos subsiguientes: Metal Gear Acid 1 y 2. No pueden ser ubicados en una fecha específica dentro de la cronología Metal, como tampoco comparten sistema de juego ni objetivos. El Tactical Espionage Action se veía sustituído por el Active Command Intelligence Duel, lo que venía a decir que en lugar de jugar en tiempo real se actuaría por turnos. Pero hubo un título que se saltó la norma del spin-off: Portable Ops, el único juego de PSP que planteaba una trama acorde con la línea de tiempo oficial Metal, emplazada entre MGS3 Snake Eater, y el primer Metal Gear. Lo que han dado en llamar una intercuela, un título ubicado entre otros ya editados.

Portable Ops era un soplo de aire fresco después de las cartitas de MG Acid. Se desvelaban detalles importantes sobre los Patriots, el futuro de algunos personajes y, sobre todo, los motivos por los que Big Boss cambia de pensamiento y se convierte en un terrorista en el primer juego conocido de Metal Gear, en el que muchos consideran el mejor juego para PSP, con un modo historia muy completo y novedades que daban nuevas fuerzas a la creación de Kojima, como el modo de reclutamiento de soldados o el desplazamiento por el mapa de forma automática, sin tener que recorrer físicamente los escenarios, además de su magnífico modo multijugador.

Precisamente en él se ha cebado Portable Ops PLUS, que amplía sus funciones y explota ese sistema sin llegar a añadir más datos al ya de por sí enrevesado argumento de Metal Gear. No es realmente una actualización del juego (como sucedía, por ejemplo, con Metal Gear Substance, la versión ampliada de Metal Gear 2), ya que no cuenta siquiera con un Modo Campaña, sino que es un auténtico spin-off. Un extra, que recuerda a aquel VR Special Missions para PlayStation, basado en las misiones de realidad virtual.

El modo offline para un solo jugador se convierte en una sesión de escenarios aleatorios, con el mismo motor gráfico empleado en Portable Ops, pero sin ninguna conexión entre ellos. Objetivos variables para un escuadrón de infiltración y asalto formado por personajes anónimos, sin ningún carisma. ¿Es esto Metal Gear? Bueno, los soldados siguen sorprendiéndose y quedándose dormidos, y les aparece un signo de admiración sobre su cabeza cuando nos detectan, pero poco más. Nuestras tropas irán adquiriendo experiencia y habilidades destinadas al combate y la adquisición de información, pero no se plantea un final concreto salvo el de nuestro propio hastío.

En realidad, esas misiones son el entrante para el plato fuerte de Ops Plus: las partidas multijugador, con nuevos mapas repletos de posibilidades para las recien adquiridas habilidades de nuestros guerrilleros, y que superan con creces al modo online ofrecido por el juego original. Y esa es la única verdad de este spin-off: solo es interesante si has jugado al título original, y si estás involucrado en la comunidad multijugador de PSP. Metal Gear Portable Ops ofrecía entretenimiento a través de Internet de un modo limitado que esta expansión se ha encargado de difuminar. Es una inversión de futuro para quienes cuenten con WI-FI, aunque decepcionará a aquellos que no busquen una experiencia online, incluso a pesar de su ajustadísimo precio: veinte euros. Y no hay que dar más vueltas. No es imprescindible para los aficionados, pero sí una buena compra para los Metaleros incondicionales.




-Pedro Kat