La escuela de música no cierra por vacaciones. Los rumores que suponían que no iban a volver a sacar un disco se quedaron en eso, rumores. Los trabajos paralelos se terminan y el Dios del sonido le abre las puertas de nuevo. Ni productores, políticos ni hackers han podido con ellos en materia de piratería y vuelven para involucrarse con todos los afectados.
Parece que fue ayer cuando Thom Yorke anunció varios titulares de golpe que asaltaron a todos los medios de comunicación por sorpresa. “No volveremos a grabar un disco”, “no nos gusta como se están portando los productores y casas discográficas con nosotros” y, la que generó más polémica para los vendedores, pero más satisfacción para sus fans: “venderemos nuestro último trabajo desde la web, donde podrán descargárselo al precio que la gente crea conveniente. Es libre de donar el dinero que deseen”.
Han pasado tres años de eso, desde que se editó In Rainbowns, y la banda británica ha decidido ponerse manos a la obra y maniobrar el que será su octavo disco de estudio. Hace unas semanas, el guitarrista Ed O’Brien afirmó que el ambiente en los ensayos era muy bueno y diferente, y que iban a volver al estudio en enero porque se sienten “más seguro de su arte que nunca”.
“Hacemos las cosas sin miedo. Lo diferente de In Rainbows fue que era un álbum que salió del corazón. Era mucho más cálido. Y a juzgar por lo que está saliendo del local de ensayo ahora mismo, siguen habiendo elementos de esto“, admitió el genio visrtuoso a las seis cuerdas. “Soy un optimista eterno, pero realmente creo que podemos dar un giro masivo en este próximo disco", finalizó Ed. Algo que habrá que creerle, pues si algún grupo hace discos dispares con el trascurso de los años, esos son Yorke y los suyos.