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Tomodachi Life

La vida ideal según Nintendo

Un artículo de Samu González || 01 / 7 / 2014
Tomodachi Life
Etiquetas: Tomodachi Life / Simulación /

Tomodachi Life es la secuela de un juego inédito fuera de Japón publicado en 2009 para Nintendo DS y que se plantea como el SIMS de la casa de Kioto con sus propios avatares y las posibilidades de conexión de la consola Nintendo 3DS. No exento de polémica poco antes de su lanzamiento en EEUU y Europa al conocerse la imposibilidad de emparejar a Miis del mismo sexo, este es solo uno de los muchos detalles que pueden ponernos en alerta sobre el tipo de juego y patrones que se reproducen una vez el usuario está sumergido en la simulación.

Tomodachi Life no es un juego para niños, ni debería ser siquiera sugerido para la chavalada; es un juego de contenido y carácter adulto que invita a participar en un modelo de vida que 'se presume ideal' pero que no es más que una reducción al absurdo y grotesca de la pirámide de necesidades de Maslow llevada al terreno jugable en el que los personajes son felices cuantas más posesiones tienen, más relaciones sociales e interacciones generan y cuanto más acumulan (de todo, lo que sea).

Uno de los momentos más delirantes que se pueden presenciar en el juego es cuando convertimos un Mii niño en adulto. La animación que acompaña a esta sección presume del lema 'ahora haré lo que hacen los adultos' para a continuación mostrar tres o cuatro escenas típicamente capitalistas de felicidad consumista (y completamente ficticia). Se permite travestir a los personajes, aunque la opción de que usen ropa indiferentemente del sexo para el que ha sido diseñada sea solo un pequeño alivio que no satisfaga, con razón, al público que se quejó de la única existencia de parejas heterosexuales.

Menos profundo que Animal Crossing (un juego donde hay 'relativas responsabilidades' pero cortado por el mismo patrón) Tomodachi Life es una sucesión infinita de quejidos de los Miis atrapados en la isla de la felicidad diseñada por nosotros mismos. Los globos que salen de sus cabezas indican qué necesitan o qué desean. Quieren comer, tener amigos, emparejarse, que les enseñes una canción, compres ropa nueva o les diseñes un nuevo interior para su apartamento. Y así hasta la felicidad suprema, o la eternidad. El infierno en la tierra (o en la isla).

En la cafetería, los Miis charlan. Si tienes paciencia, puedes sacarles información de qué cosas desean.

En la cafetería, los Miis charlan. Si tienes paciencia, puedes sacarles información de qué cosas desean.



Contemplar Miis en una pecera


Tomodachi Life es muy adictivo y a poco que uno se descuide puede obviar todos los elementos mencionados en los anteriores párrafos. El diseño de juego en verdad es inteligente, la aparente arbitrariedad en la que podemos caer regalando cosas a los personajes en verdad responde a cuadros de personalidad y afinidades, que hace que uno se lleve mejor con otros o deseen estar juntos o romper una pareja como tercera parte implicada. Los Miis que viven en la isla pueden ser creados desde cero, transferidos desde la Plaza Mii (previo paso por el Editor) o enviados /recibidos por código QR. La broma de tener un edificio de apartamentos repleto de personajes famosos o de tu muro de FB recreado en estilo Mii depende solo del jugador. La apariencia del personaje no va ligada a la personalidad que se le crea y que poco a poco va aprendiendo y comportándose, en efecto, como si fuesen pequeñas personitas. La identificación con ellos, como sucede en otros simuladores, es total.

El parque de atracciones es uno de los lugares donde Tomodachi LIfe presenta sus momentos más alocados.

El parque de atracciones es uno de los lugares donde Tomodachi LIfe presenta sus momentos más alocados.



La isla presenta diferentes elementos que van desbloqueándose en las primeras horas de juego y tras realizar aproximadamente unas 50 interacciones (resolución de problemas) casi todo queda disponible (desde la tienda de ropa al parque de atracciones, que nos reserva otro momento WTF Nintendo total; un pseudo RPG en el que se lucha contra objetos cotidianos). En la isla se puede comprar comida de todo tipo, ropa, sombreros, interiores de apartamentos y productos importados que se reciben vía streetpass.

Una vez que las parejas de Miis que se han creado viven juntas en los chalets adosados y tienen hijos se pueden enviar sus críos a otras islas y plantar nuevas tiendas para obtener más productos (y es complicado lograr que un Mii haga lo que tú en verdad quieres, parecen ir a su propio ritmo). Cuantas más interacciones realices, mayor nivel tendrán todos los personajes, más dinero se tendrá en la cuenta y más objetos y chorraditas podrán adquirirse. Ojo con los insultos o palabras malsonantes en las frases que se le enseña a los Miis o en sus nombres, porque pueden quedar capados para poder ser compartidos. Extraño que un juego que no es para niños presente tantas opciones de control parental, tal vez por el hecho de saber que sí va ser jugado por un amplio sector joven de la comunidad de usuarios de Nintendo.

La isla, al completo.

La isla, al completo.



Tomodachi Life presenta pues un entorno de vida artificial ideal estereotipada con innumerables momentos heteronormativos y donde la felicidad depende de tener más de todo y mejor. Como jugador es mucho mejor no pensar mucho en ello porque si no la partida se acaba antes de empezar a poco que uno sea una persona concienciada. Como simulador social falla a la hora de presentar acciones complejas (los personajes no necesitan trabajo, por ejemplo, te piden dinero, si llega a darse el caso) y funciona más como escaparate virtual ya que, y esto es un acierto, la personalidad y factores que definen a cada personaje (y no hay dos iguales) hace que se porten de manera impredecible y muchas veces simplemente somos espectadores de lo qué sucede en el edificio de apartamentos o en sus aledaños. Los tamagotchi de la Nintendo del siglo XXI pronuncian tu nombre a grito pelado, te piden comer, se enamoran y tienen hijos. Se parece demasiado a la vida real. Menos mal que los momentos de humor aligeran un poco la pesadilla que se esconde en lo profundo de esta isla.

FICHA TÉCNICA DE TOMODACHI LIFE

Compañía: NIntendo
Análisis efectuado en: Nintendo 3DS

60

Gráficos:  
Usan el estilo Mii y salvo por el diseño de los interiores de los apartamentos son sencillotes y planos.

60

Sonido:
Escuchar las voces de los Miis la primera vez es una sorpresa. Al final acabas jugando sin sonido.

80

Jugabilidad:
Aunque las interacciones quedan reducidas a pocas combinaciones, el abanico de resultados es muy amplio.
Lo mejor:  

Adictivo e ideal para los que son fans de este tipo de productos.

Lo peor:

El debate moral que suscita, comentado más arriba, así como la polémica razonada sobre el conservadurismo del juego.

Puntuación:

70

Un simulador social que puede entenderse como una pecera virtual de Miis. Una pena el conservadurismo mostrado.



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