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Lo que se perdió en La Mancha - especial de cine
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Lo que se perdió en La Mancha

Diario de un visionario atormentado

Un artículo de MG || 19 / 10 / 2004

The Man Who Killed Don Quijote



"La batalla de Don Quijote es una batalla contra la realidad. Y creo que hacer películas es eso, una batalla contra la realidad. Pero en este caso, la realidad ha sido más fuerte que el sueño" Bernard Bouix, Productor Ejecutivo, The Man Who Killed Don Quixote


El deseo que Gilliam compartía con otro realizador inconformista como Orson Welles, dar vida a su obsesión con Don Quijote, empezó a revelarse pronto como una pesadilla invencible. La labor de documentación de Fulton y Pepe comenzó a erigirse en un proyecto independiente con sus dificultades propias. Eran conscientes de estar grabando el derrumbamiento de una superproducción, y a pesar de todo la personalidad de Gilliam permaneció inalterable cuando estos se dirigieron a él a hacerle ver los desencuentros que estaban recogiendo. Al describirle lo que percibían a la hora de grabar entrevistas, cómo a través de su propio equipo estaban siendo testigos de una hecatombe inminente, él les dejó claro que debían seguir con su labor. Su incomodidad por rodar lo que estaba convirtiéndose en una tragedia, por recoger los testimonios que ya no daban crédito a lo que habían venido a llamar “la historia de un hombre tan desesperado para realizar su sueño que hubiera intentado conseguirlo por cualquier medio”, no tenía que ser un obstáculo. El show debía continuar.

Después de seis días de golpes y más golpes, ambos, Fulton y Pepe, estaban convencidos que el Quijote prevalecería. Cuando en una de tantas desgracias una inundación se llevó coches y equipos de filmación escucharon a través de los micros a Gilliam riéndose de su destino, estos creyeron que si él era capaz de reir, ¿por qué debían estar preocupados?

Pero se vivía en una constante redefinición del término “fuerza mayor”. Desde los conflictos personales hasta tormentas épicas, pasando por un equipo multilingüe que luchaba para comunicar ideas detalladas cuando los actores continuaban ausentes acabando su trabajo en otros proyectos, habían caballos sin entrenar, ruido ambiental indebidamente filtrado, las inundaciones que destruyeron los decorados y dañaron los equipos de filmación, el actor principal seriamente enfermo... La constatación de la desintegración de la película culmina en el sexto día de producción. Todo lo que quedaba eran 15 millones de dólares de reclamación a la compañía aseguradora —la mayor en la historia del cine europeo— y la autopsia en que se convirtió la post-producción del documental de más de 80 horas de filmación y entrevistas, el único legado de una obra eternamente incompleta.
La historia de la literatura ha sabido guardar la figura de Don Quijote como uno de sus mayores símbolos. La historia del cine tiene una deuda con Gilliam, con sus sueños, con su vocación. Los que lo dan todo por una causa personal, los que se enfrentan a su destino y en la victoria o en la derrota son capaces de levantarse y devolverle la sonrisa de burla, merecen toda la admiración y respeto. Fueron personas con ideas mejores que el resto, que se quedaron sin lo que era suyo, sin lo que otros con menos esfuerzo habían logrado. Pero que conservaron en la adversidad su espíritu visionario inquebrantable.
Así lo documenta Lost In La Mancha.

El documental Lost In La Mancha se estrena en España el 29 de octubre del 2004





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