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Mad Men - critica de series
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Mad Men

Vendiendo nubes de humo

Un artículo de Beatriz Arias || 26 / 11 / 2012
Mad Men, Don Draper, Jon Hamm, Elisabeth Moss

Nos adentramos en un bar repleto de ejecutivos en traje, bellas mujeres y una extensa nube de humo cargada de nicotina que no parece molestar a nadie. De hecho, lo que está haciendo el hombre situado de espaldas a nosotros es precisamente buscar una manera de promocionar los cigarrillos Lucky Strike ahora que las entidades farmacéuticas están advirtiendo de los peligros que conlleva fumar, señalando incluso la posibilidad de morir.

Mad Men, Don Draper, Jon Hamm, Elisabeth Moss



Y es que Don Draper (sí, el hombre al que en un principio sólo veíamos de espaldas, interpretado por Jon Hamm) es un genio de la publicidad de los años 60 en Manhattan, el ejecutivo estrella de la empresa publicitaria Sterling Cooper. Lleva su trabajo consigo en todos los aspectos de su vida, en apariencia tan perfecta como la felicidad que trata de vender a sus clientes. Tiene una encantadora esposa (Betty, a la que da vida January Jones), madre de unos encantadores hijos, y una estupenda casa en un exclusivo barrio residencial. Los adjetivos se quedarían cortos a la hora de describir el sueño americano en el que vive Don, de no ser porque en realidad todos los personajes se encuentran terriblemente vacíos y con unas personalidades tan volubles y basadas en la apariencia que resulta difícil conocerles si sólo te basas en lo que dicen. En Mad Men, los silencios y las miradas revelan mucho más que sus lacónicas respuestas cuando algo se les pregunta.

Además, la dualidad de nuestro protagonista se muestra desde el capítulo piloto: tan pronto le vemos defender a su nueva secretaria, Peggy (Elisabeth Moss) de los ataques verbales y machistas por parte del acomplejado de la empresa, Pete Campbell (Vincent Kartheiser, uno de los personajes más complejos e interesantes, con permiso de Don), como indignarse ante la actitud firme y desafiante de la encargada de unos almacenes judíos porque, según sus propias palabras, no permitirá que una mujer le hable así. Y esto es sólo el principio de lo que nos queda por descubrir…

Mad Men, Don Draper, Jon Hamm, Elisabeth Moss



Porque, como no tardaremos en comprobar, no es una buena época para ninguna mujer que aspire a convertirse en algo más que una obediente ama de casa o una secretaria que, como afirma en este primer episodio el personaje de Joan Harris (encarnada por Christina Hendricks y mujer de armas tomar), se asemeja más a una mezcla entre madre y camarera. Pero no faltarán personajes femeninos que intenten abrirse camino en un mundo de hombres, ya que la propia Peggy acabará descubriendo que posee un importante potencial para el negocio publicitario.

Muchos detractores de la serie afirman que Mad Men no posee una trama argumental definida. Vamos, “que es una serie donde no pasa nada”. Y, si nos atenemos a los términos convencionales de lo que se supone que tendría que ser una serie, seguramente lleven razón. Pero en tiempos en los que el espectador de televisión ha aceptado que ciertas estrategias narrativas que antes se limitaban al cine ahora también son aplicables a la llamada “caja tonta”, no debería sorprendernos que una escena en la que dos personajes se limitan a fumar y aspirar un humo tan gris como lo es la realidad de sus vidas nos exprese mucho más sobre ellos que una de verdadera acción. Pero lo que es indiscutible es que Mad Men no tiene como función hacernos olvidar nuestros problemas y pasar el rato, eso queda totalmente descartado. Si eso es lo que quieres, como espectador, te acabará aburriendo.

Mad Men, Don Draper, Jon Hamm, Elisabeth Moss



Sin embargo, si lo que buscamos es disfrutar de una puesta en escena impecable, encontrar el interés en los pequeños detalles y embarcarnos en una trama más compleja de lo que parece… Mad Men resulta imprescindible. Aunque sólo sea por haber quedado enganchados al personaje de Don Draper, capaz de solucionar el dilema de la publicidad de los cigarrillos Lucky Strike con un simple “It’s toasted”.

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